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En una época de duda y esperanza, cuando la dependencia política aún no se había logrado por completo, los pueblos de la América hispánica se declararon intelectualmente mayores de edad, volvieron los ojos a su propia vida y se levantaron en busca de su propia expresión.
Nuestra poesía, la nueva literatura, había de reflejar con voz crítica, nuestra propia personalidad. Europa era vieja y aquí en América había una vida nueva, un nuevo mundo para la libertad, la iniciativa y la cancion
Pedro Henríquez Ureña. “Las corrietnes literarias de la América Hispánica” México 1949